jueves, 14 de junio de 2012

ITALIA: Transición al futuro

Mucho ha cambiado esta selección italiana de aquella que se coronase en la cima del fútbol mundial hace solo seis años en Alemania. Poco queda ya de aquel bloque sólido, fundamentado en la experiencia y veteranía de los Materazzi, Del Piero, Gattuso, Totti o Cannavaro, que terminaría alzándose con el Balón de Oro, dirigido a las mil maravillas por uno de los grandes maestros del catenaccioMarcello Lippi, y que tantas alegrías brindó al país transalpino, dando buena cuenta de que no hace falta jugar bien para ganar. Sin embargo, ya por entonces la selección necesitaba cambiar, renovarse, modernizarse, dar paso a otra generación de futbolistas que pudiese garantizar la gloria a no demasiado largo plazo. Cambió el seleccionador, Lippi por Donadoni, un testigo que volvió a recoger el primero solo dos años después tras su pronta eliminación de la Eurocopa a manos de la España que a posteriori sería campeona. Donadoni no consiguió dar con la tecla para terminar de modernizar definitivamente al combinado, de dejar atrás todo un elenco de viejas glorias. Tampoco lo logró Lippi en su segunda etapa. Seguía siendo necesario un golpe de timón. Más todavía tras haber quedado eliminada a las primeras de cambio hace dos años en Sudáfrica. Y entonces llegó él. Cesare Prandelli. El hombre que parece haber conseguido enderezar el rumbo de la nave azzurra. El mesías que todos esperaban en medio de toda esta coyuntura tan tempestuosa, acrecentada por los múltiples escándalos de amaño de partidos que han salpicado en los últimos años al Calcio. El hombre que ha logrado devolver la ilusión a millones de italianos, hacerles creer que un nuevo combinado puede ser posible. Aunque quizás no tan a corto plazo como hubiera deseado.

¿Cómo llega?


El torneo le llega al combinado italiano como una auténtica prueba de fuego. En medio del cambio, de la incertidumbre. Accedió a la fase final como primera de grupo, sumando ocho victorias y dos empates en los diez encuentros clasificatorios, dominando de cabo a rabo y con 10 puntos de ventaja sobre Estonia, su principal perseguidora. Liderada por los dos principales supervivientes de aquella campeona del mundo en 2006: el genial centrocampista Andrea Pirlo y el gran portero italiano de los últimos tiempos, Gianluigi Buffon, Italia ha vuelto a ser la férrea selección de antaño, con una defensa tan seria como inexpugnable y un gran poder ofensivo, pero también con agudas pinceladas de un Prandelli que ha optado más por un fútbol de toque, otorgando más galones todavía a Pirlo, eje indiscutible sobre el que sigue rotando el juego del combinado, otro año más, tanto que ha generado una excesiva dependencia; así como fijando aún más la figura del trequartista, ese jugador descolgado que sirve de nexo entre el centro del campo y la delantera, con mucha libertad en el medio, y en la que parece haberse consolidado pese a su tremenda irregularidad Ricardo Montolivo, más todavía tras la baja de Aquilani, aunque con la amenaza de Giovinco, Motta o Nocerino siempre presente. También hay que remarcar el sacrificio y vigor defensivo de esta nueva Italia, bajo los mandos del inquebrantable Chellini, que en los últimos años ha terminado de encontrarse como central. Decir que solo encajaron dos goles en toda la fase clasificatoria es decirlo todo.


La estrella


Hablar del jugador que puede marcar diferencias en este combinado es hacerlo de Andrea Pirlo. De su motor, del amo y señor del medio del campo. Cuando la manija de la Juve funciona, Italia se encuentra, fluye, se estiliza. Es el faro que guía al equipo, como lleva haciendo tantos años. Todo gira en torno a él, es el centro del universo italiano, y eso se agradece. Inicia las jugadas desde abajo, ayudando a la defensa. Crea, distribuye y también destruye. Además, tiene un excelente golpeo de balón, sobre todo en las jugadas a balón parado, siendo considerado uno de los grandes especialistas del planeta. Italia depende demasiado de él, le reclama toda la responsabilidad del mundo que la otrora estrella del Milan asume con orgullo. Llega a la Euro tras una excelente temporada en la que se ha proclamado ganador del Calcio con la Vecchia Signora, y en un estado de forma excelente. Sin duda alguna, un excelente lujo para sus compañeros en todas las facetas del juego.

El líder


Si Pirlo es la principal esperanza italiana para poder hacer algo en esta Eurocopa, no lo es menos otro exponente, referente, ídolo. El considerado por muchos uno de los mejores guardametas de toda la historia del fútbol mundial, que se dice pronto, Gianluigi Buffon. Con 34 primaveras a sus espaldas, es el líder indiscutible del combinado italiano, uno de los pocos supervivientes (junto al propio Pirlo, Barzagli y De Rossi) de aquella campeona del mundo de hace seis años, y el capitán de una selección que le necesita como el comer. En los últimos años, la edad ha hecho mella en algunas de sus cualidades, pero se mantiene como uno de los grandes porteros del planeta. Prandelli confía mucho en él y en su capacidad para comandar la nave azzurra. Recién estrenado como capitán de la Juve tras el adiós de Del Piero, SuperGigi está seguro de que no defraudará. Puede encontrarse ante la última oportunidad de su carrera para hacer algo con su país. Y a buen recaudo no querrá desaprovecharla.

El ausente



Hay varios jugadores clave que se han quedado fuera de la lista final de Prandelli. Pero ninguno tan importante como el delantero italoamericano del Villarreal, Giuseppe Rossi, lesionado desde el Octubre pasado por una grave lesión en su rodilla derecha, de la que recayó en Abril por querer acortar plazos y llegar a la Eurocopa. El punta, un fijo tanto en los esquemas del equipo castellonense como en los de su selección, será sin duda la baja más sensible en el combinado transalpino. Se espera que antes de que concluya este 2012 pueda volver a jugar, pero eso sí, llevando la recuperación con la máxima tranquilidad y precaución para que su maltrecha rodilla pueda recuperarse del todo.

Pero no es la única baja sensible en la selección italiana. El defensa del Zenit Domenico Criscito también se perderá el torneo tras estar involucrado en una de tantas tramas de amaño de partidos a poco más de una semana del comienzo del torneo. Prandelli decidió dejarse de polémicas y prescindir de él. Vía libre para Balzaretti en la banda izquierda.

Tampoco estarán en la cita otros jugadores importantes durante toda la fase clasificatoria, entre los que habría que destacar, además de al delantero del Inter Giampaolo Pazzini, perjudicado por su bajo nivel en el tramo final de temporada, lo mismo por lo que se ha quedado fuera su compañero y defensa Andrea Ranocchia, a otros delanteros como Alessandro Matri (Juve), el ex del Espanyol nacionalizado italiano Pablo Osvaldo (Roma), o el prometedor Mattia Destro (Siena), así como al centrocampista en declive Alberto Aquilani o al guardameta Emiliano Viviano, que incluso fue el preferido de Prandelli para suplir a Buffon en determinados momentos de la fase previa por delante de De Sanctis y Sirigu.

Ojito con...


La lesión de Rossi y los problemas de salud de Cassano, que sufrió en Octubre un infarto cerebral, dejan bastantes dudas en la delantera de Prandelli para la gran cita. Tantas, que le han llevado a plantearse incluso la convocatoria de viejas glorias como Del Piero, Gilardino o Totti. De esta espiral de incertidumbre, que ha terminado por consolidar al polémico Mario Balotelli como un fijo en los esquemas del seleccionador, podría aprovecharse un joven delantero de la Roma, una de las grandes sorpresas en la convocatoria final. Estamos hablando de Fabio Borini, un nueve muy completo, que ha gozado de la confianza de Luis Enrique en su equipo, y que en el tramo final de la temporada, aprovechándose de una lesión de Osvaldo ha sabido brillar con luz propia, terminando por hacerse un hueco entre los veintitrés de Prandelli. No es de extrañar, por tanto, que la Roma, donde se encontraba a préstamo, haya ejercido su opción de compra pagando casi cinco kilos a su club de origen, en Parma. Mucho talento, todo un diamante en bruto que intentará pulir Prandelli. En principio, parte con desventaja con Cassano, Balotelli y Di Natale. Pero eso no le asusta, y esperará su momento para demostrar al mundo entero que su seleccionador no se ha equivocado.

Tampoco habría que perderle la pista al extremo del Bolonia Alessandro Diamanti, otra asombrosa apuesta de Prandelli, cuya excelente zurda le ha convertido en uno de los grandes ídolos del Bolonia. A sus 29 años y pese a haber debutado hace poco con la azzurra, el ex del West Ham ha entrado en la lista final y su descaro, habilidad y movimiento con y sin balón podrían convertirle en un firme candidato a la posición de trequartista. Posee además un excelente golpeo a balón parado. Si tiene minutos, no pasará inadvertido en esta Euro. De eso pueden estar seguros.

Once tipo


Prandelli apenas ha dado pistas sobre cuál podría ser su equipo para la Euro. Muchas dudas por el estado de los jugadores. Lo único claro es que jugarán Buffon, Chiellini, Pirlo, y ocho más, con ese 4-1-2-1-2 tan clásico en Italia, con la figura del trequartista demasiado señalada:




El seleccionador


Prandelli cogió a una Italia presa del desánimo, de la inseguridad, del pesimismo, con un vestuario desunido, fragmentado. Una selección caduca, con la que ni Donadoni ni Lippi habían sabido lidiar, y que había asumido una dinámica de lo más negativa, tras haber sido eliminada y humillada en la primera ronda del Mundial de Sudáfrica. Aunque nada de eso amilanó al seleccionador que poco antes había logrado devolver a la Fiorentina a la cúspide del fútbol italiano. Poco a poco fue cambiando a Italia, trabajándola, moldeándola con su estilo, tratando de recuperar esa selección rocosa y férrea de siempre, pero imprimiéndola un mayor toque, un juego más tranquilo basado en la figura de Pirlo, y buscando constantemente movilidad y oportunidades arriba. Fruto de ello llegó la excelente fase de clasificación de la selección, que concluyó como primera de grupo, con el excelente balance de 26 puntos de 30 posibles, con 20 goles a favor y únicamente dos en contra, y en la que volvió a verse un equipo unido, compenetrado, hermanado por la causa nacional. Mucha parte de culpa es suya. Pese a ello, Prandelli no quiere dejarse llevar por el optimismo. Sabe que han sufrido mucho, demasiado, para volver a la élite, y no quiere que la euforia juegue a sus chicos una mala pasada. Ni a él tampoco, por supuesto.

Les calificamos


Las notas de los veintitrés jugadores italianos que viajarán a Polonia y Ucrania son las siguientes:

PORTEROS:

Gianluigi Buffon (Juventus, ITA): 9
Salvatore Sirigu (PSG; FRA): 7
Morgan de Sanctis (Nápoles, ITA): 7

DEFENSAS:

Christian Maggio (Nápoles, ITA): 8
Ignazio Abate (Milán, ITA): 7
Federico Balzaretti (Palermo, ITA): 7
Giorgio Chiellini (Juventus, ITA): 8
Andrea Barzagli (Juventus, ITA): 7
Angelo Ogbonna (Torino, ITA): 6
Leonardo Bonucci (Juventus, ITA): 7

CENTROCAMPISTAS:

Andrea Pirlo (Milán, ITA): 9
Daniele de Rossi (Roma, ITA): 8
Claudio Marchisio (Juventus, ITA): 7
Antonio Nocerino (Milán, ITA): 7
Thiago Motta (Inter, ITA): 7
Ricardo Montolivo (Fiorentina, ITA): 7
Alessandro Diamanti (Bolonia, ITA): 7
Emanuele Giaccherini (Juventus, ITA): 7

DELANTEROS:

Antonio Cassano (Milán, ITA): 8
Antonio di Natale (Udinese, ITA): 8
Mario Balotelli (Manchester City, ING): 8
Fabio Borini (Roma, ITA): 8
Sebastian Giovinco (Parma, ITA): 7

ENTRENADOR:

Cesare Prandelli (italiano): 8

El pronóstico


Visto lo visto, Italia parte como la segunda favorita del Grupo C, después de España, aunque no debería despreocuparse de la potente Croacia de Bilic, ni tampoco de la combativa Irlanda de Trapattoni, que pueden darles más de un disgusto. Si el bloque permanece asociado, y el carácter de Balotelli no perturba demasiado el ambiente del vestuario, pueden hacer algo grande, pueden volver a una exitosa senda de la que nunca deberían haber salido. Pero sin prisa, despacito y con buena letra. Porque no hay que olvidar que hasta hace bien poco Italia vivía en un embrollo que parecía imposible desatascar, algo que se ha conseguido con constancia y trabajo. Así que tendrá que ir con tranquilidad, con sencillez, con firmeza. Recordando que ni siquiera su capital, Roma, se hizo en un día.

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