jueves, 7 de junio de 2012

IRLANDA: Con I de Ilusión

Con muchas ganas de dar la campanada y de demostrar que el duro camino que han recorrido para poder volver a disputar una Eurocopa veinticuatro años después, la Irlanda de Giovanni Trapattoni, llega al torneo con un único deseo: tratar de sorprender y apurar sus opciones al máximo. Sin nada que perder, y con un bloque cargado de ilusión y optimismo, el combinado de Eire, como también es denominado este país, prefiere no marcarse una meta específica, y llegar lo más lejos posible. ¿Quién dijo miedo?



¿Cómo llega?

Lo cierto es que siete meses después de haber logrado meterse en la Eurocopa tras un último partido agónico ante Armenia en su grupo clasificatorio que la encajonaba en el segundo puesto de su cuadro y la condenaba a la disputa de una fase de repesca que hizo saltar el éxtasis en las calles de Dublin tras golear en en Le Coq Arena de Tallinn a Estonia por cero goles a cuatro en la ida, la república irlandesa no ha terminado de convencer en sus últimos amistosos preparatorios. Sí que es cierto que no pierde un encuentro oficial desde Octubre de 2010, y que su entrenador, Trapattoni, solo ha perdido dos con sus selecciones de veinticuatro disputados, pero la realidad es que dispone de un juego tosco, rácano, anodino, y en ocasiones, de extrema dureza, con excesiva dependencia de su carismático líder, el trotamundos Robbie Keane; de las genialidades de Aiden McGeady; y del oportunismo de Kevin Doyle. Es muy difícil hacerles gol, pues se trata de un combinado que cierra muy bien sus líneas, con jugadores que han aprendido muy bien la lección de Catenaccio tan bien enseñada por su entrenador, y que confía plenamente en cualquier momento de lucidez de los de arriba en cualquier contragolpe para poder generar un atisbo de peligro. Aparte de ello, puede aprovecharse de la incertidumbre proveniente del hecho de que mucha gente la considere la cenicienta del grupo para poder dar más de un disgusto.

La estrella

Cuando allá por Octubre de 2005, el emblemático mediocentro, símbolo tanto del Manchester United como de su propio país, Roy Keane anunció que no volvería a vestir los colores de la selección del trébol, el por entonces seleccionador Brian Kerr vio en su homónimo de apellido, un por entonces veinticincoañero Robbie, el faro que debía guiar a sus chicos a una nueva época de éxitos venideros. La por entonces idolatradísima estrella del Tottenham Hotspur, que ya había que tenido que echarse su país a los hombros tras la renuncia de Roy a disputar el Mundial de 2002 (donde, por cierto, fueron eliminados por España en una fatídica tanda de penaltys tras un infártico partido de octavos de final), asumió a la perfección un rol que ya llevaba cocinándose a base de esfuerzo, goles y tenacidad durante los últimos años. Ahora, siete años después, a punto de cumplir 32 años, y mendigando una oportunidad para poder regresar a la Premier tras haberse marchado a los Galaxy el pasado verano, Robbie, ya consolidado como capitanísimo del combinado, sigue siendo el alma de Irlanda, su buque insignia, el eje sobre el que rotan todos los esquemas de Trapattoni. El juego de su selección pasa por nutrirle de balones para que, empujado por la fuerza de todo un sentir, pueda superar todas las rocosas adversidades con la inestimable colaboración de los Doyle, Duff, McGeady y compañía. Un papel del que sabe encargarse con mucha fuerza y el mayor de los orgullos.

El líder

Aparte de Robbie Keane, los galones de mando de esta isla británica recaen sobre otros jugadores, considerados pesos pesados también desde hace mucho tiempo. Empezando por el veteranísimo guardameta del Aston Villa y ex de, entre otros Newcastle United y Manchester City, el curtido en mil batallas Shay Given, que a sus 36 años es el futbolista de la historia del país con mayor número de internacionalidades; y continuando por dos de los históricos componentes del núcleo de la zaga irlandesa, los defensas de Sunderland y Aston Villa respectivamente, John O'Shea y Richard Dunne, además de los dos perros de presa que componen la dupla de mediocentros, Glenn Whelan y Keith Andrews, aderezado todo ello por la casta del sempiterno Darren Duff. No hay que olvidar que estamos ante un país en el que se da una considerable importancia al sentimiento patriótico, al poderío, al liderazgo, y por ello, a buen recaudo, los jugadores formarán un bloque de lo más sólido y compacto, al son de la batuta que marquen los previamente mencionados.

El ausente

Hay varios jugadores que, contra todo pronóstico, no podrán estar en la cita a los mandos de Trapattoni. El caso más relevante y curioso, quizás, sea el del prometedor centrocampista del Wigan, James McCarthy, que, pese a que partía como la primera alternativa a suplir a cualquiera de los dos mediocentros indiscutibles, Andrews y Whelan, se quedó fuera de la convocatoria definitiva del técnico italiano por decisión propia, priorizando el quedarse cuidando a su padre del tumor que sufre. Además, tampoco podrán estar en la cita por lesión ni el interior del Birmingham Keith Fahey, ni tampoco el lateral diestro de los Wolves, Kevin Foley, quien, con problemas desde principios de mayo de los isquiotibiales, no ha podido recuperarse a tiempo para la cita. Además, en el lateral izquierdo, hay que destacar una ausencia muy clara. La del otrora indiscutible en el combinado Ian Harte, recordado en España por su corto periplo en el Levante, y que, tras varios años en el ostracismo, ha sido un pilar fundamental en ese bloque que ha sabido devolver al Reading a la Premier League, y destapándose como el mejor lateral zurdo del año en la Championship (Segunda División inglesa), pese a lo cual, ha sido obviado por Trapattoni. Tampoco estará otro clásico del combinado, el polivalente carrilero zurdo Kevin Kilbane, apodado cariñosamente por la hinchada irlandesa 'Zinedine Kilbane', que cuenta ya con 110 partidos internacionales a sus espaldas, y que se ha pasado casi toda la temporada en el dique seco tanto por lesiones como por sus diferencias con el técnico del Derby County, Nigel Clough, donde se encontraba cedido por el Hull City.

Ojito con...

Los rivales de Irlanda deberán observar con lupa en especial a dos jugadores. En primer lugar, a Aiden McGeady, veloz extremo del Spartak de Moscú, tan eléctrico y dinámico como inconstante y voluble, pero que si tiene su día, puede ser la pesadilla de cualquier defensa. A sus 26 años recién cumplidos, y con una sugestiva progresión que parecía haberse estancado, ha recuperado su puesto como titular en el ccombinado, donde deberá adquirir galones y saber utilizar sus cualidades para poder desactivar las armas defensivas rivales. Con el aliciente que supone el haber llevado a la selección del trébol, por primera vez en veinticuatro años, a disputar una Eurocopa, en la que podrá exhibir sus cualidades no solo a los ojos del viejo continente, sino también a los del mundo entero, y en especial, exhibirse ante los grandes clubes del panorama futbolístico. El otro jugador al que se deberá seguir muy de cerca también es extremo, y es una de las grandes apuestas de futuro del combinado. Se trata del ágil y vertiginoso futbolista del Sunderland, James McClean, una de las grandes sensaciones de la segunda mitad de temporada en la Premier League, y que, con 23 años, puede dar mucho que hablar en el torneo. Puede ser la gran baza de Trapattoni en esta Euro, para desatrancar cualquier encuentro si las cosas se pusiesen complicadas. No habría que olvidar tampoco al joven y polémico centrocampista del Everton Darron Gibson, principal candidato a oxigenar el área de creación irlandesa tras la baja de McCarthy.

Once tipo


Por lo que hemos podido ver en los últimos acontencimientos concernientes al combinado, el once del que dispondrá Trapattoni en el debut de Irlanda ante Croacia será el siguiente:




El seleccionador



Pese a ser el entrenador más mayor de la Eurocopa, con 73 años, Giovanni Trapattoni afronta la Eurocopa con la ilusión de un niño el día de Reyes. Desde que llegase al cargo en 2008, cuando cogió un combinado que hacía aguas por todos lados, Trapattoni se centró en dar solidez al conjunto, tomando como base el lema aquel que dice que el mejor ataque es una buena defensa. Por tanto, desde el primer día trató de imponer en sus chicos ese Catenaccio que tan bien le ha funcionado siempre. Por algo solo ha sumado dos derrotas en sus veinticuatro encuentros oficiales como seleccionador, sumando sus encuentros con Italia e Irlanda. Basa su juego en la forja de un conjunto sólido, sin errores atrás, teñido de firmeza y carácter, y buscando sus opciones de ataque en rápidos contragolpes que inventen tanto la inagotable calidad de Damien Duff como la zurda de McGeady y lleguen a Doyle, o preferiblemente a Robbie Keane. Trapattoni ha sabido inculcar a sus Green Boys que siempre van a tener alguna opción de llevarse el partido y que deben aferrarse a ella como clavo ardiendo. Al fin y al cabo, ¿por qué no?

Les calificamos


A continuación, procederemos a puntuar a los jugadores de la selección irlandesa:

PORTEROS

Shay Given (Aston Villa, ING): 7
Keiren Westwood (Sunderland, ING): 6
David Forde (Millwall, ING): 6

DEFENSAS

John O'Shea (Sunderland, ING): 7
Stephen Ward (Wolverhampton, ING): 7
Sean St Ledger (Leicester City, ING): 6
Richard Dunne (Aston Villa, ING): 8
Stephen Kelly (Fulham, ING): 6
Paul McShane (Hull City, ING): 6
Darren O'Dea (Celtic de Glasgow, ESC): 6

CENTROCAMPISTAS

Glenn Whelan (Stoke City, ING): 7
Keith Andrews (West Bromwich Albion, ING): 7
Damien Duff (Fulham, ING): 7
Stephen Hunt (Wolverhampton, ING): 7
Paul Green (Derby County, ING): 6
James McClean (Sunderland, ING): 7
Aiden McGeady (Spartak de Moscú, RUS): 8
Darron Gibson (Everton, ING): 7

DELANTEROS

Robbie Keane (Los Ángeles Galaxy, EEUU): 8
Kevin Doyle (Wolverhampton, ING): 7
Shane Long (West Bromwich Albion, ING): 6
Jonathan Walters (Stoke City, ING): 7
Simon Cox (West Bromwich Albion, ING): 6

ENTRENADOR

Giovanni Trapattoni (ITA): 8

El pronóstico


Visto todo ello, es muy difícil analizar el papel que puede jugar Irlanda en la Eurocopa. Puede ser una gran tapada, pero su dependencia en exceso de las genialidades de Keane y McGeady minan demasiado sus posibilidades. Lo normal sería que no pasase de la fase de grupos, pero il Trap no entiende de normalidades. De hecho, sus jugadores no quieren siquiera plantearse el irse a casa a las primeras de cambio, pues tienen muy claro que no han llegado hasta aquí para morir en la orilla. Tienen motivos para creer, razones para ilusionarse, y se aferrarán al máximo a cualquier mínimo resquicio que pueda dar lugar a cualquier esperanza, por pequeña que sea. Desde luego, lucharán en todo momento con las espadas en alto, sin regalar nada, sin renunciar a nada. Con fe, con deseo, con seguridad. Al ritmo que marca Trapattoni.

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