El Donbass Arena de Donetsk acogería en la primera de las Semifinales de esta Eurocopa 2012 un partido realmente atractivo, nada menos que un ‘duelo ibérico’ entre los portugueses y los españoles.
Si bien España había demostrado cierta mejoría en los Cuartos de Final y sus resultados en competiciones
oficiales están siendo imposibles de mejorar, también es cierto que Portugal es
una selección que ha crecido en cuanto a calidad y potencial de la mano de su
gran estrella Cristiano Ronaldo. España partía como favorita, pero era un rol
un tanto engañoso, en vista de que los lusos les endosaron a los Campeones del
Mundo la friolera de 4-0 en el último encuentro amistoso disputado entre ambos.
Para este partido Vicente Del Bosque
sorprendió con la inclusión de Negredo en el once inicial como ‘9’ puro,
dejando en el banquillo a hombres como Cesc, Torres o Llorente. La explicación
teórica era buscar el desgaste de los dos centrales lusos, Pepe y Bruno Alves,
mediante una lucha encarnizada por cada balón aéreo con un Negredo que cumpliría
con creces su labor.
Portugal sabía cómo hacerle daño
a España, y desde el primer momento del partido adelantó todas sus líneas y
sometió a una presión asfixiante a España, que no jugaba cómoda en ningún
momento y que pese a este contratiempo contó con numerosas ocasiones de gol. Un
buen ejemplo de esto fue la ocasión de Arbeloa en el minuto 8 de partido tras una gran jugada
por la izquierda, pero su disparo se marchó desviado por poco.
Cristiano Ronaldo no se iba a
quedar de brazos cruzados ni mucho menos, siendo de largo el más incisivo de
los lusos. Su velocidad le llevó a desbordar en numerosas ocasiones a Piqué y a
colgar peligrosos centros que fue desbaratando España a través de su pareja de
centrales, especialmente Ramos, y un apoteósico Casillas.
Portugal apretaba y la próxima
ocasión clara de España no llegaría hasta el minuto 28, cuando Iniesta intentaría
poner el balón en la escuadra de la portería de Rui Patricio sin éxito. Sin
embargo, justo antes del descanso CR7 metería el miedo en el cuerpo a todos los
españoles tras un buen disparo con su zurda que se marchó fuera pero que a
punto estuvo de batir al guardameta mostoleño.
Tras el descanso Portugal mantuvo
su planteamiento y ‘El Marqués’ Don Vicente Del Bosque se vio obligado a mover
algunas fichas, sustituyendo a Negredo por Cesc, y posteriormente a Silva y
Xavi por Pedro y Navas. Estos cambios estaban motivados por la poca
contribución de Álvaro Negredo en el juego con balón (si bien es cierto que
fijó a los centrales durante el tiempo que estuvo en el campo) y con el
objetivo de darle otro ritmo a España, de tal forma que los lusos pagaran cara
la presión a la que sometieron a la selección española con la consiguiente
carga extra de cansancio. Sin embargo, sería Portugal quien, salvo en un tiro
de Xavi, llegaría con más fuerza al área de Casillas, con un Cristiano que
falló hasta 3 ocasiones claras de gol. La última de ellas, tras un contragolpe
sensacional en el que CR7 tuvo serias opciones de batir a Íker, pero el balón
fue a parar a la grada, como en sus ocasiones anteriores.
Se acababa el tiempo
reglamentario y tendría lugar el comienzo de la prórroga, donde España pasaría
de ser el dominado a ser el dominador absoluto de este período. Iniesta en
primer lugar, Ramos de libre directo, Navas y Pedrito tuvieron hasta cuatro
oportunidades para adelantar a España, pero al no lograr el gol se llegaba
irremediablemente a la lotería de los penaltis.
La tanda comenzaba con un
lanzamiento de Xabi Alonso, a priori el lanzador más fiable de penas máximas de
la selección española. Antes del lanzamiento, se pudo ver cómo CR7 le decía
algo al oído a su portero Rui Patricio, se intuye que adivinó por dónde iba a
tirar el penalti su compañero en el Real Madrid. Y de pronto, Xabi lanzó y Rui
Patricio, en efecto, detuvo el lanzamiento. España entera quedó helada, pero
entonces apareció ‘El Santo’, Íker Casillas para blocar el penalti de Moutinho.
Esta parada del de siempre dejaba el marcador en tablas, aunque rápidamente
Iniesta y Pepe marcarían los dos primeros goles de la tanda.
También cumplieron Piqué y Nani,
pero con el 2-2 se acercó al punto de penalti nada menos que Sergio Ramos. El
de Camas, que había sido objeto de todo tipo de burlas y reproches tras fallar
el decisivo penalti en la Liga de Campeones contra el Bayern, tuvo el coraje de
volver a estar entre los lanzadores, y no contento con ello, se permitió emular
el lanzamiento que Pirlo había hecho unos días atrás. Detalle de lujo el del
sevillano que volvió loca a toda España, y tal vez también a Bruno Alves que
tiró al larguero el penalti siguiente.
Cristiano Ronaldo, que había
solicitado ser el lanzador del quinto penalti depositando una gran confianza en
el acierto de sus compañeros, veía como estaba a un gol de ver frustrado su
lanzamiento y con esto, de ver cómo se consumaba la eliminación de su selección
a las puertas de una final europea. 
El que se acercó al balón no fue otro que Cesc Fábregas, el hombre que anotó el penalti que nos dio la victoria ante Italia en aquellos Cuartos de Final de la que fue nuestra Segunda Eurocopa. Y su
lanzamiento no defraudó, extremadamente ajustado al palo fue imparable para
Rui Patricio ante la atónita mirada de los lusos, que habían prácticamente
tocado la Final de la Eurocopa y ahora se veían obligados a despedirse del
torneo, eso sí, con la satisfacción de haber competido a un nivel enorme. La
cara de Cristiano, un ganador nato, era un poema, y España regresaba a la Final
del torneo continental, donde tendría como rival al ganador del Italia-Alemania. Como dice el refrán, “cada hijo de
vecino tiene sus hechos por padrino”.




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