Con más
apuros de los esperados, eso sí, España logró cumplir con la papeleta y acceder como primera de grupo a los cuartos de final de la Eurocopa. Se respiraba
mucho optimismo en la parroquia castellana, tanto que parecía que la fase de grupos iba a ser cosa de coser y cantar. Pero no fue así. Porque
no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. Porque los partidos están para jugarlos.
Ya quedó claro en el primer encuentro de grupo ante Italia, del que la
roja pudo
rescatar un punto
in extremis en un partido que no dominó como todo el mundo esperaba. La apuesta de Del Bosque por el llamado
falso nueve, con la sorprendente alineación de
Cesc Fábregas en la punta de ataque en lugar de otros delanteros puros como Torres, Llorente o Soldado, facilitó que España pudiese llevar el peso del choque al optar por un estilo mucho más de
dominio, control, y posesión. Pero todo quedaba en eso. El combinado castellano mandaba, al ritmo de un magnífico Iniesta, tocaba, la movía; pero no profundizaba, no terminaba de crear
peligro sobre la meta de Buffon. No había nadie que finalizase, que terminase ninguna jugada. Ante esta incertidumbre, Italia supo
reaccionar. Se armó de coraje y poco a poco fue entonándose. Sabedora de las dificultades españolas arriba, se encomendó al hacer de sus dos delanteros, Cassano y Balotelli. Sus opciones pasaban por
esperar, agazaparse con orden, y buscar rápidos contragolpes. Y Prandelli sabe que en estas circunstancias no hay nadie mejor que
Di Natale. El del Udinese, todo un veterano, entró por
SuperMario y la primera que tuvo la cazó, aprovechando un gran pase de Pirlo en un raudo
contraataque en el 60' de partido. España había estado jugando demasiado con juego. Si el marcador se mantenía en tablas era porque Casillas había sacado varias, entre ellas un incontestable testarazo a Motta, y porque Balotelli había decidido salir al campo sin haberse quitado el
pijama ni tomado el café. Aunque no duró mucho la euforia
azzurra, ya que en la siguiente jugada el propio Cesc aprovechaba un gran balón entre líneas de Silva para reestablecer las tablas. Del Bosque decidió entonces dar entrada a Navas, buscar más
incisividad, más electricidad. Pero claro, ¿
quién iba a rematar los centros de Jesús? Sin un punta, un nueve de referencia, no parecía que la decisión del seleccionador fuese a tener el balsámico efecto deseado. Poco después pareció escuchar el clamor de España entera y dio entrada a Torres. Pero de poco servía ya. El de Fuenlabrada tuvo un par de
ocasiones tras dos excelentes desmarques que no acertó a rematar ante Buffon. Y en estas murió el partido, con la sensación de que el combinado español había dominado, sí, pero nada más. Se hacía necesario un
golpe de efecto, algo que hiciese creer al sentir español en el nuevo esquema del técnico salmantino.
Más todavía, tras el triunfo de Croacia por tres goles a uno ante Irlanda en el otro partido del grupo. Los chicos de Bilic sabían de la
importancia de vencer el primer choque tras el empate del otro encuentrom y no desaprovecharon la coyuntura. Bajo la batuta de un incontestable Modric y los tantos de
Mandzukic (por partida doble) y Jelavic, el combinado balcánico supo imponer su mando y hacerse con un choque que
no tuvo color ante el combinado del
trébol verde, que se aferraba como clavo ardiendo a las jugadas a balón parado, su único atisbo de esperanza. De hecho, llegaron a
remontar el tempranero gol de Mandzukic gracias a un buen testarazo de St. Ledger, de lo poco positivo de Irlanda en esta Euro. Pero todo quedó en eso. El
cerrojo irlandés no funcionó y primero Jelavic y después Mandzukic convertían a Croacia en la primera selección
líder del grupo.

Pero todo cambió en el
segundo partido ante la propia Irlanda. Del Bosque rectificó y volvió a jugar con ese nueve que tantas alegrías ha dado. Sin Villa, el peso recaía en el
cuestionadísimo Torres. No iba a ser un encuentro sencillo, con una selección irlandesa fiel al
catenaccio tan promovido por su preparador, Trapattoni, encerrada y refugiada en el hacer al contragolpe de Duff, McGeady y su hombre estrella, Robbie Keane. Pero el
guión cambió nada más comenzar el choque, cuando el propio Torres acalló a sus detractores al coger un balón muerto dentro del área y
fusilar a Given. Un Given que hizo varias intervenciones de mérito para
evitar que se llegase con una renta mayor al descanso. El partido era un auténtico monólogo de España, que no daba opción alguna a un combinado irlandés espoleado desde la grada por su
fiel y mayúscula hinchada, que no cesó de animar en ningún momento, pese a que la función siguió en el segundo tiempo, ahora con mucha mayor profundidad. Una
obra de arte de Silva al inicio del segundo tiempo terminaba de fulminar todo atisbo de esperanza irlandesa, y fue solo la antesala a una estampida de ocasiones para una España que por fin comenzaba a brillar. Torres hizo el segundo en su cuenta particular para terminar de
reivindicarse en el 70', y el propio Fábregas haría el 4-0 definitivo a falta de siete para el final, alimentando más todavía el
debate sobre quién debe ser el acompañante de Silva e Iniesta en el ataque español. Un 4-0 que únicamente Given impidió fuese más
abultado, y en el que destacó el
buen hacer defensivo del combinado español, en el que tanto Ramos como Busquets y Piqué se erigieron como auténticos
colosos.
Irlanda se convertía entonces en la primera selección
eliminada virtualmente del torneo, tras el empate a un gol en el otro encuentro entre Croacia e Italia. La selección de Prandelli sabía que tenía una dura
prueba de fuego contra un rival en auge y que no podía perder si quería mantener sus opciones, y salió a por el partido desde el primer momento. Pero era el día de un
Pletikosa inmenso, inconmensurable en la meta balcánica. Sólo una obra maestra de quién si no Andrea Pirlo de
libre directo sirvió para romper la igualada a poco más de cinco minutos para el descanso. Sin embargo, tras el tanto Italia decidió echarse atrás y tratar de cerrar líneas para poder preservar la victoria, pero le salió el tiro por la
culata. La selección
vatreni comenzó a dar síntomas de recuperación y en una de estas, Mandzukic lograba su
tercera diana en el campeonato para ponerse al frente de la tabla de goleadores e igualar la contienda en el setenta y dos de choque. Croacia parecía entonces conformarse e Italia no logró alzar el vuelo. Empate que permitía a España ponerse como primera de grupo, seguida de Croacia, a la que la valía con
empatar en el último choque a un gol o más para verse clasificada. Italia necesitaba
vencer fuera como fuese a Irlanda para no descolgarse. Una Irlanda que deseaba de todo corazón dar una alegría a su tremenda afición. Esperaba una última jornada de lo más movidita, caldeada por las
insinuaciones de ciertos jugadores italianos, entre ellos su capitán Buffon, de que españoles y croatas pactarían un empate en la última jornada para verse clasificados.

Pero tanto Croacia como España salieron a
cerrar la boca del guardameta italiano en el último encuentro. Ambos combinados se medían en un duelo fatídico en el que ninguno de los dos iba a dar su
brazo a torcer. Del Bosque volvía a apostar por Torres como
referencia en el ataque español, buscando más profundidad arriba, y el combinado croata delegaba en las aptitudes de Mandzukic y Modric para lograr la
gesta. Bilic alineó un once innovador, valiente, buscando más profundidad con Pranjic en el extremo izquierdo y
Vida como lateral derecho. Y pudo haberle salido bien la jugada. Ambos banquillos estaban enganchados a lo que sucedía
paralelamente en el otro partido, que no deparaba buenas noticias. Cassano, de cabeza, adelantaba a la
azzurra en una jugada con bastante fortuna en el 36' de partido, lo que obligaba a Croacia a
ponerse las pilas. Y vaya que si lo hizo. España estuvo jugando con fuego durante todo el choque, presa de la duda, de la inquietud, y ciñéndose a la
inspiración de Iniesta y Silva. Pero Croacia apretaba, y la suerte pudo haberse decantado de su parte si el colegiado del choque, el alemán Wolfgang Stark hubiese visto dos
penaltys cometidos por la selección española: uno de Ramos sobre Mandzukic en el lateral del área, y otro más clamoroso todavía, justo antes del tanto español, de
Busquets sobre Corluka. Pletikosa era un coloso en la portería croata, y el ambiente comenzaba a
enrarecerse por momentos. Y en estas estábamos cuando Fábregas elevó con
mucha clase un balón a poco más de dos minutos para el final del choque sobre la zaga balcánica que tiró mal el fuera de juego habilitando a
Iniesta para que, solo ante el guardameta,
cediese a Navas para que el sevillano remachase a placer, con mucha furia, eso sí, con toda la
fuerza de todo un sentir que empujaba a muerte, y adelantase a la selección de Del Bosque para
reestablecerla como primera de grupo. Poco pudo hacer entonces la valiente Croacia, con Bilic
agotando sus últimos minutos al frente de su banquillo, resignada e
impotente, y que vio como se desvanecían sus opciones, más todavía con el segundo tanto de Italia, obra de Balotelli, despidiéndose muy
dignamente de un torneo en el que seguramente haya merecido más.
Por tanto,
España se enfrentará a Francia, segunda clasificada del Grupo D, en cuartos de final; mientras que Italia hará lo propio con la Inglaterra de Hodgson. Con mucho
sufrimiento, con un triunfo conseguido en la más angustiosa de las agonías. Pero triunfo, al fin y al cabo, que permite al combinado español seguir adelante, seguir
soñando con ser la primera selección de la historia en poder conseguir de manera
consecutiva Eurocopa, Mundial y Eurocopa.
Para terminar, hemos querido
analizar lo mejor y lo peor de cada combinado del Grupo C en esta truculenta fase. Deseamos que lo
disfruten:
LO MEJOR
España: Sin duda alguna, pese a que llegaba al torneo como lo que es, un auténtico crack, como una de las grandes esperanzas que debía guiar al combinado de Del Bosque al éxito,
David Silva ha terminado de doctorarse. No ha dejado lugar a la
incertidumbre acerca del estado en el que iba a llegar. Clave en todos los partidos, cuando está bien, España fluye. Su
asociación con Iniesta es de fábula. También aquí habría que destacar a
Jordi Alba, que se ha asentado a la perfección en el lateral izquierdo.
Italia: El auténtico faro de Italia,
Andrea Pirlo, no permite que se dude sobre quién ha sido el principal
exponente de que Italia haya pasado a cuartos. Su
elegancia y maestría a la hora de sacar el balón y encontrar huecos le delatan, y generan una
dependencia enfermiza en torno a su persona.
Tres de los cuatro tantos de su selección en la Euro han salido de sus botas.
Croacia: Ya lo
avisábamos en el análisis previo del combinado de Bilic. El delantero del Wolfsburgo,
Mario Mandzukic, se ha destapado como la gran revelación croata. Su excelente
cabezazo y su habilidad para cazar goles y llegar desde atrás le han
revalorizado y confirmado como uno de los delanteros con mejor porvenir del viejo continente. Abandona la Euro como
máximo anotador, con tres tantos, igualado con Mario Gómez y Dzagoev.
Irlanda: Muy pobre torneo en general del conjunto de Trapattoni, que le han puesto más
corazón que cabeza. Podríamos destacar la labor en el eje de la zaga del central del Leicester
Sean St. Ledger, que ha logrado hacerse un fijo en los
esquemas del seleccionador por delante de Stephen Kelly o Darren O'Dea, y que ha demostrado que es un central sencillo,
expeditivo, de los que no se complican y lo hacen fácil. Un defensa del que cualquier entrenador querría
disponer.
...Y LO PEOR
España: A medida que avanza la Eurocopa, cada vez está menos claro el porqué de la
confianza tan ciega de Vicente del Bosque en el lateral derecho
Álvaro Arbeloa. El defensa del Real Madrid no termina de convencer, y sus incorporaciones al ataque inspiran demasiada
desconfianza.
Italia: Pese a su genial gol de chilena en el partido ante Irlanda, el delantero del Manchester City,
Mario Balotelli no ha hecho mérito alguno para ser titular en los esquemas de Prandelli. Parece haber perdido el puesto con Di Natale, y no es para menos, después de sus
carajas en los partidos ante España y Croacia. Desubicado, muy fallón, y sobre todo, demasiado
polémico. Ya lo demostró dedicándole a Prandelli el gol ante el combinado irlandés, tras el que Bonucci y Balzaretti tuvieron que correr a, literalmente, ponerle las manos en la boca para
callarle, como si fuese un niño chico.
Croacia: La afición croata ha terminado demasiado
decepcionada con la contribución del mediapunta
Ivan Perisic. El joven jugador del Borussia de Dortmund no ha logrado convencer en su estreno en una gran cita y debe
incidir mucho en demasiados aspectos de su juego si quiere llegar lejos. Perdió la
titularidad en el último encuentro en favor de Pranjic.
Irlanda: Por encima del resto, habría que resaltar negativamente aquí la figura de
Aiden McGeady. El rápido extremo del Spartak de Moscú no ha sabido estar a la
altura y ha mostrado su peor cara en la Eurocopa. Algún ligero atisbo en el estreno ante Croacia, pero poco más. Su
irregularidad está demasiado reñida con su genial talento, y nunca le permitirá convertirse en aquella estrella que
en algún momento prometía poder llegar a ser.